¡Cambia la forma de vender servicios!

 

Hablar en época de pandemia es hablar de una lucha constante que cada uno de nosotros ha desarrollado en este tiempo, por un lado, el no bajar la guardia para no contagiarnos de COVID19 y por otro el tratar de ingeniar algún tipo de negocio para poder llevar el sustento a casa. 

Si la introducción que te acabo de dar te parece muy conocida es porque es una realidad, hemos nadado contra corriente, pero, al mismo tiempo, hemos visto lo resilientes que somos. 

En esa búsqueda de salir adelante, en la que la mayoría de personas se ha atrevido a dar el paso a emprender algo, se han olvidado de algo sencillo a la hora de vender. 

Si ya eres de los que tiene en marcha su negocio y ves que no ha sido como esperaba, vengo a darte un plus que tal vez le hace falta a tu producto y/o servicio. 

La mayoría de las veces saturamos a nuestro público previamente identificado a través de publicidad mal direccionada, aquella en la que solo damos información, número de contacto, el servicio y tal vez una imagen que ilustre, muchas veces la fotografía bajada de internet. 

Una vez compartida la publicidad (llámese volante o tríptico) nos desilusiona cuando no tenemos la respuesta que habíamos pensado, pero ¿te has preguntado qué es lo que estás haciendo mal?

Realmente la sal y pimienta que le falta a tu producto y/o servicio es lo más sencillo del mundo, pero por ser a veces tan obvio se nos olvida agregarlo… la respuesta es el tratar de vender una experiencia más que el producto ¿No sabes a qué me refiero?

Vender una experiencia va más allá de un simple texto en donde saturas con información y no dejas algo que le quede grabado a las personas para que te identifiquen con rapidez. 

Bien dicen por ahí que la competencia que existe en el mercado no deja que los nuevos emprendedores puedan hacerse notar, pero no estoy de acuerdo en eso, todos tienen la misma posibilidad de darle un extra a lo que ofrecen y ese extra no es más que ver cómo puedes enamorar al cliente. 

Ahora bien, si te dejé en las mismas y aún no sabes cómo partir, me despido con un ejemplo bastante sencillo que hasta la fecha tengo muy presente. 

“Hazlos sentir como ellos te hicieron sentir cuando te compraron tu primer par de zapatos”, era el espectacular que había en un puesto pequeño en el que vendían huaraches hechos a mano. Ahí más que venderte el tipo de zapato como tal, involucraban un sentimiento de la niñez y de consentir a tus papás regalándoles un par de zapatos. Fue espectacular ver el match que había hecho con el público porque verdaderamente las personas estaban vueltas locas. 

Empieza a vender experiencias e historias en tus productos y cautiva a tu público. 

 

Rodrigo Zear | Gerente de Ventas 

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