La mayoría de las empresas siempre han tenido uno o varios elementos que la diferencian de las demás, esto hace que tengan una personalidad única, pero, como todo en la vida, a veces queremos darnos a conocer, que la gente sepa cómo nos llamamos, quiénes somos, a qué nos dedicamos, y a qué meta queremos llegar. Todo lo anterior funciona para generar nuestra propia identidad y, en el caso de una empresa, una identidad corporativa.

Normalmente al hablar de una identidad corporativa lo primero que se nos viene a la mente es el logo de la empresa, el cual representa visualmente su personalidad, desde su tipografía, hasta sus colores.

Pero una identidad corporativa no solo es el logo, hay una gran cantidad de elementos que la conforman como lo son: la papelería, la señalética, la página web e incluso la forma en la que se comunica con sus clientes,  todo esto forma parte importante de la identidad corporativa.

Todos los elementos y acciones mencionados anteriormente deben de entrar en repetición, siempre y cuando sean efectivos y de beneficio para la empresa, ya que con esto las personas comenzarán a formarse una idea sobre lo que hace; la reconocerán con solo ver sus colores y los elementos que la conforman, haciendo de la identidad corporativa un elemento bastante importante dentro de una empresa al ser la representación de todas las acciones tanto positivas como negativas que se llevan a cabo dentro de la misma.

 

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